La comida camboyana se asemeja mucho a la tailandesa, laosana y vietnamita, aunque posee su propio sutil matiz debido a los ingredientes tradicionales empleados en todos los platos. Dicho ésto, no resulta tan especiada como la de Thailandia y Vietnam. El arroz y el pescado de agua dulce son los alimentos básicos y cada comida consta de sopa, plato principal y postre.

Si quiere vivir una experiencia realmente camboyana en su viaje, pruebe los siguientes platos autóctonos.

Nom banh chok

También llamado “tallarines jemer”, el nom banh chok es un desayuno popular. Consiste en fideos de arroz coronados con judías verdes tiernas, pepino, flor de banano, cebolla y hierbas. Se le echa salsa por encima para completar el conjunto. Hay dos clases: curry verde y salsa de pescado. Esta última es más popular. El plato de tallarines se acompaña con trozos de limón, sal y algunos pimientos, para que lo aliñe a su gusto.

¿Dónde encontrar este delicioso y refrescante plato de pasta? En mercados y puestos callejeros. Algunos mercados tienen esteras en el suelo, con lo que puede sentarse en ellas mientras come. En algunos sitios, los restaurantes pequeños también sirven nom banh chok.

Vaca asada en espetón

Una vaca entera, sin cabeza. Se ensarta, se pone al fuego y se cocina. Usted le dice al vendedor qué parte de la vaca quiere y él se la corta y la pone en la parrilla que hay justo debajo de la vaca que, dicho sea de paso, está hecha por fuera pero no por dentro. Cuando su porción esté asada, el vendedor la troceará y se la servirá en un cuenco. La vaca asada en espetón se moja en una salsa ácida de lima, sal y pimienta.

¿Por qué debería probarla? Una vaca entera asada al aire libre puede no resultar muy apetitosa, pero cuando la pruebe le sorprenderá el sabor y lo tierna que está la carne. Además, comerse una barbacoa de vaca constituye una auténtica experiencia gastronómica camboyana.

La vaca asada se vende en los mercados nocturnos al borde de las carreteras. La verá fácilmente: abulta demasiado como para pasar desapercibida.

Ranas salteadas

A los camboyanos les encantan. Prueba de ello es que las ranas salteadas están por todas partes. Se ven en puestos callejeros y algunos restaurantes sirven ancas de rana salteadas. Y sí, saben a pollo. También son crujientes. Las ranas salteadas suelen estar rellenas de hierba limón y otras hierbas, lo que potencia su sabor. Se comen tal cual o con arroz.

Nota para los no iniciados: quizá prefiera cerrar los ojos al metérsela en la boca. Saboréela y, quién sabe, a lo mejor repite.

Crías de serpiente e insectos salteados

Sí, a los camboyanos les encantan estas cosas.

Está arraigado en su historia. Los camboyanos aprendieron a consumir toda fuente posible de proteínas durante el régimen de los jemeres rojos, un periodo horrible en el que no tenían nada que comer.

Vuelta rápida al presente: los camboyanos aún toman este tipo de alimentos, ya no por una cuestión de supervivencia, sino como parte de su tradición gastronómica.

Las crías de serpiente y los insectos se cocinan y venden en puestos callejeros. Las serpientes se ensartan en palitos de bambú, mientras que los insectos salteados (arañas, escarabajos, saltamontes y grillos) se meten en bolsas de plástico o cubos. Los nativos se dejan caer por los tenderetes para escoger algo que merendar, entre el surtido de serpientes e insectos fritos.

Si comer criaturas con muchas patas no le parece apetitoso, quíteles las patas, las alas y/o la cabeza. Écheselas a la boca y disfrute del sabor, parecido al del pollo.

Kralan

El kralan es el pastel de arroz camboyano. Los pasteles de arroz son muy corrientes en Camboya, pero lo que resulta interesante del kralan es que está metido en una caña de bambú, por lo que hay que pelarla para comerse el pastel. El kralan se vende en los “mercados mojados3” y puestos callejeros y es un delicioso y pegajoso dulce.

El kralan se elabora mezclando arroz con coco rallado, leche de coco y alubias rojas y embutiéndolo en una caña de bambú. Luego esta se pone al fuego hasta que el pastel de arroz se cuece con delicadeza.